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Fernando Martín Corroto (Abogado de la Asociación de Vendedores de Prensa de Madrid y Covepres)

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El sector necesita cobertura jurídica y un mayor ímpetu de asociacionismo

corrotoMe llamo Fernando Martín Corroto. Soy abogado desde hace 25 años. Socio fundador del Despacho "Martin Corroto y Asociados". Me dedico al asesoramiento empresarial en el área civil, mercantil y administrativo. He sido profesor de la Escuela de Comercio Industrial y actualmente sigo colaborando con ellos en algunos cursos y másters. Soy abogado de la Asociación de Vendedores de Prensa de Madrid (FEMCAPRENS) y de la Confederacion de Vendedores de Prensa de España (Covepres).

Hasta hace muy poco los mismos distribuidores no respetaban a los vendedores de prensa. Eran considerados como unos comisionistas. Gracias a la lucha de Covepres, esa idea se ha ido cambiando. Un vendedor de prensa es un empresario.

Se necesita un marco que regule la situación contractual y mercantil entre los distribuidores y los vendedores de prensa.

Sería necesario crear una corte de arbitraje donde los problemas que surjan a diario en el sector se puedan dirimir y solucionar. Sería bueno para todo el mundo.

Han de darse garantías a los vendedores de prensa, ¿y qué mejor para un vendedor de prensa que una regulación jurídica donde se reconozcan sus derechos como empresario?

La filosofía del sobreprecio la comparto al 100%. Me parece perfecta y creo que está bien documentada jurídicamente en el Informe Haddock, aunque los editores no lo van a permitir.

Creo que la tendencia en la distribución es ir a una concentración del sector pero hay que estar al tanto y defender con uñas y dientes los derechos de todos los empresarios que se pueden ver afectados; ya no solamente los vendedores de prensa, también los editores.

Necesitamos más unión en el sector. No hemos de mirarnos cada uno el ombligo, porque los intereses son comunes.

 

 


¿Qué tal la experiencia de ser abogado de Covepres?

Muy buena. Estoy absolutamente identificado con su causa. ¡Sólo me falta poner un kiosko! Es un sector que tiene particularidades muy específicas, y es el gran desconocido de uno de los poderes fácticos de todo sistema democrático: los medios de información. La prensa escrita en este caso. Este lobby de poder tiene a unas cenicientas: los vendedores de prensa, en los cuales se sustentan. Pero la verdad es que ni siquiera los medios de información conocen realmente en qué consiste la labor del vendedor de prensa. Yo tampoco la conocía hasta que me imbuí para analizar su problemática. Cuando te metes en el sistema empresarial de los kioskeros te das cuenta de que es realmente duro. En muchas de mis exposiciones en los Tribunales en representación de la Asociación de Vendedores de Prensa de Madrid y de Covepres, muchos Magistrados se han sorprendido de mis palabras.

¿Qué les ha contado?

La realidad del gremio. Los vendedores de prensa son personas que abren su kiosko a las seis de la mañana y lo cierran a las siete de la tarde durante todo el año. Salvo el día de Viernes Santo, Navidad (San Esteban en Cataluña) y Año Nuevo, estos señores están al pie del cañón durante 362 días al año. Montando y recogiendo su negocio cada día, aguantando las inclemencias del tiempo y sin tener ni siquiera un wc propio. Por otro lado, es una profesión que hasta hace muy poco tiempo los mismos distribuidores no respetaban. Los kioskeros eran considerados como unos comisionistas. Gracias a la lucha de Covepres, esa idea se ha ido cambiando. Un vendedor de prensa es un empresario: organiza elementos de producción alrededor de su persona, en algunos casos contrata gente, está dado de alta en la seguridad social, gestiona sus ingresos y hace frente a obligaciones fiscales y económicas... Nos costó una lucha importante que los distribuidores vieran a los kioskeros como empresarios, porque siempre habían sido tratados como simples comisionistas por parte de los distribuidores.

¿Cuál es la principal carencia que le ve al gremio?

Es un sector muy fragmentado, muy dividido. En este escenario, muchos editores y distribuidores han sido listos y han profundizado más en la diferencia económica entre los vendedores de prensa, siguiendo sus propios intereses.

¿En qué sentido?

Encontramos situaciones en las que, según la relación e intereses, un distribuidor establece unas condiciones mayores o menores o cobra más o menos portes a un vendedor de prensa. Esto hace que el kioskero, dado también su carácter de aislamiento, se vea desprovisto de un espíritu importante de asociacionismo. Muchos vendedores que tienen una diferencia económica a su favor gracias a su relación con determinado distribuidor, apuesta por quedarse como está, porque piensa: ¿Por qué me voy a unir con el que gana menos que yo?. Es una situación complicada. Si a esto le unimos que no existe una regulación legislativa del sector.

Existe una norma que data del 1972. ¿Qué tiene de malo?

Está siendo declarada nula por las sentencias de las Audiencias Provinciales. Es una norma del 72 y mantienen que es inconstitucional, pero yo tengo mis serias dudas. No por el hecho de que se haya promulgado la Constitución, significa que todas las normas anteriores sean inconstitucionales. Hay que diferenciar entre preconstitucional e inconstitucional, porque si no podríamos echar para atrás el Código Civil, el Código de Comercio o la Ley de lo Contencioso Administrativo, todas ellas anteriores a la Constitución.

¿Pero es la del 72 una norma con garantías para el sector?

Ciertamente no es una norma lo suficientemente eficiente para muchos vendedores. Desde Covepres pedimos que se hiciera una nueva ley. La antigua tenía algunos preceptos desfasados, por ejemplo, vulneraba claramente el principio sindicalista y el principio de asociación que promulga la Constitución Española. Pero sí que es todavía válida y eficaz la normativa que atañe a las condiciones, la regulación, los transportes, los suministros.

¿Por qué no han conseguido formular una nueva ley para el sector?

Porque este país democrático tiene estas paradojas. Ésta es una lucha de hace años. Tiempo atrás conseguimos que todos los grupos parlamentarios aprobaran por unanimidad que se promulgara una nueva Ley para el sector. José María Aznar era entonces presidente del Gobierno, pero finalmente el PP no hizo nada. Y no hizo nada porque tampoco el PSOE quiso mover ficha.

¿A qué fue debido?

Cuando este tema llegó a los oídos de los jefes del quinto poder, la prensa escrita, les pararon los pies. Debieron pensar: ¿Queréis regular a los vendedores de prensa, a las editoriales y a los distribuidores? No, ni hablar, estamos muy bien así. No tengo pruebas claras de que sucediera de esta manera, hablo sobre lo que he oído... Pero es una realidad inapelable que durante seis años ese acuerdo de comisión adoptado por unanimidad por todos los partidos políticos, no vio la luz en forma de normativa. A pesar de que se le pidió con insistencia al gobierno de Aznar.

¿Cuándo Zapatero llegó al poder no lo volvieron a intentar?

Volvimos a reproducir el tema. Conseguimos que el Partido Popular lo llevara a comisión, y cosas de la vida. Donde dije digo, digo Diego; el Partido Socialista votó en contra de la regulación del sector, tal y como se había planteado seis años atrás. Y así estamos. Posteriormente, hubo un compromiso de la portavoz de la Comisión de Economía y Comercio, de intentar que el Ministerio de turno ejecutara un borrador para que se debatiera el asunto en el Consejo de Ministros y pudiera sacarse un real decreto. A día de hoy ese borrador duerme el sueño de los justos desde hace cinco años. Este hecho viene aderezado con otra circunstancia. Los diputados citaron a las empresas distribuidoras y a las empresas editoras a una reunión en el Congreso de los Diputados. Pero les dieron plantón.

¿Las distribuidoras o las editoras?

Las editoras. Y las distribuidoras aparecieron, pero como si oyeran llover. Con lo cual, vieron cuáles eran las posturas de unos y de otros. Vuelvo a repetir lo mismo: hablamos del quinto poder. Cuando entramos en él, la cosa es mucho más difícil de gestionar.

Ahora parece que la formulación de una nueva norma está enquistada, pero esto tendrá que llegar algún día a una dirección

Desgraciadamente no va quedar otro remedio que la lucha, la presión, las manifestaciones y la utilización legal de los medios de protesta. Ya demostramos frente a la modificación de la ley del tabaco, que si actuamos unidos podemos conseguir muchas cosas. El sector se sintió discriminado ante la prohibición de vender tabaco cuando se puso en marcha la nueva ley del tabaco, se arbitraron una serie de protestas legales y el Gobierno tuvo que rectificar una norma aprobada por unanimidad a los dos meses de haberla puesto en marcha. Creo recordar que fue la primera vez en la democracia del país que pasa esto. La prueba más evidente de que si actuando unidos se consiguen cosas importantes.

¿Sería una medida posible articular una recogida de firmas en el sector para hacer presión al Gobierno?

Es posible. Para hacer una petición de ley se necesitan 500.000 firmas. No obstante, la voluntad popular muchas veces no es escuchada por el Congreso de los Diputados. ¿Cuántas veces vemos en los informativos de televisión las escalinatas del Congreso llena de cajas con firmas, pidiendo una ley en concreto y después no se ha regulado nada?

¿Cree que el kioskero es consciente de la situación legal del sector y actúa para que su situación mejore, o existe desconocimiento?

El sector está muy dividido y es difícil mantener el contacto entre kioskeros. En las empresas es fácil poner de acuerdo a los trabajadores, porque están todos juntos bajo un mismo techo. Pero a un vendedor de prensa hay que irle a ver, explicarle la situación. Y no es fácil. Aunque parezca mentira, les absorbe el día a día, siempre están haciendo algo, no los verás de brazos cruzados. O están repasando la factura que, por cierto, las que envían los distribuidores son indescifrables; o están chequeando los productos o atendiendo al comprador. Por fortuna, los presidentes de las Asociaciones están invirtiendo esfuerzos en informar a sus asociados y los nuevos soportes informáticos facilitan mucho estas tareas.

¿Qué medidas legales necesita con más urgencia el sector?

Cobertura jurídica. Hay que acabar con la realización de contratos verbales como se han venido haciendo hasta la fecha y que, en algunos casos, se siguen haciendo. Hay que acabar con los contratos de adhesión, que sólo incluyen obligaciones para el vendedor y ninguna para el distribuidor. Se necesita un marco que regule la situación contractual y mercantil entre dos empresarios: uno dedicado a la distribución y otro dedicado a la venta al por menor.

¿Qué más se necesita?

Sería necesario crear una comisión de arbitraje donde los problemas que surjan a diario en el sector se puedan dirimir y solucionar. Sería bueno para todo el mundo. No habría malestar continuo y permanente en el gremio y sobre todo no daría lugar a situaciones de huelga o de corte de servicios, acción ésta última muy habitual en las distribuidoras, con la que premian a los buenos y castigan a los malos.

Los distribuidores son los que tienen la sarten por el mango

Evidentemente. Tienen la exclusividad en muchas zonas geográficas de España de casi todos los productos. Y en muchas ocasiones, o el vendedor se lleva bien con el que distribuye el ABC, o no vende ese periódico o sus revistas. En Madrid la cosa puede empeorar con la concentración que se pretende realizar entre varias distribuidoras.

Cuente eso

Una serie de empresas de distribución han solicitado su unión para distribuir en la zona centro de España. Las compañías son Distrirutas, Gelesa, Siglo XXI y Logic Integral. Estas cuatro distribuidoras pretenden encargarse de la distribución del 60% de la prensa y alrededor del 80% de las revistas en la comunidad de Madrid. En un mercado libre no se puede permitir esta concentración; y si se permite, ha de hacerse mediante mecanismos reguladores y otorgando garantías a las personas que dependen de esa concentración. Han de darse garantías a los vendedores de prensa, ¿y qué mejor para un vendedor de prensa que una regulación jurídica donde se reconozcan sus derechos como empresario? Si no se hace así, se corre el riesgo de que esta unión empresarial fije los porcentajes que considere oportuno a los vendedores según relación e intereses.

Esta unión de distribuidoras ¿va a operar dentro de poco?

Está siendo revisada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Éste será el primer experimento y creo que si sale bien la jugada, vendrán más. Creo que la tendencia en la distribución es ir a una concentración del sector. También es lógico, me parece bien, no estamos en contra; pero hay que estar al tanto y defender con uñas y dientes los derechos de todos los empresarios que se pueden ver afectados; ya no solamente los vendedores de prensa, también los editores, sobre todo los pequeños, que pueden sufrir condiciones leoninas para entrar en el grupo y conseguir que distribuyan su publicación. Hay que crear un mercado en el que se pueda acceder en igual de condiciones que el resto. Si se consensúan criterios no habrá nada que objetar.

Otra problemática muy común es el pago de los portes entre distribuidor y vendedor.

No existe un criterio claro de que son portes y de que es el pago de una cantidad porqué sí. No existe objetividad. Jamás no han explicado ni por supuesto nos han demostrado por qué un quiosquero que se encuentra a cincuenta metros de otro paga tres veces mas por portes que el primero. Es mas tampoco sabemos por qué unos lo pagan y otros que venden a su lado no lo pagan. Y por último, que incluye el concepto de portes, o como ahora se dice servicios auxiliares, que encubre ese concepto tan rimbombante. Por eso necesitamos una comisión de arbitraje en la que estén presentes las tres patas de la mesa: vendedores, distribuidores y editores; y si me apuras, con tal de escuchar a todas las voces implicadas, a los propios repartidores. Son un colectivo importante, y muchas veces los vendedores de prensa sufren las consecuencias de que el repartidor esté cabreado con el distribuidor... Busquemos soluciones, somos racionales, estamos en el 2009, no hagamos demagogia, eso dejémoslo para los políticos. Y necesitamos más unión en el sector. No hemos de mirarnos cada uno el ombligo, porque los intereses son comunes.

¿Sería positivo que no hubiera tanta disparidad asociativa?

Lógicamente. Sería lo suyo que no existieran 18 asociaciones por provincia como pasa en algunos casos, sino que hubiera una por provincia, o una federacion por cada comunidad autónoma, y todas ellas bajo el mismo paraguas de una confederación nacional para luchar y defender los intereses de todos. ¡No defendamos nuestra cuota territorial, eso es pan para hoy y hambre para mañana! ¿De qué sirve que el director de una Asociación se lleve muy bien con el jefe de una determinada distribuidora? Sus asociados van a tener un porcentaje mayor que los asociados de la comunidad de al lado, ¿pero, para qué sirve eso? Pues para provocar divisiones mientras el director de la Asociación se cuelga una medalla. No piensan que dentro de un tiempo, el jefe de la distribuidora puede ser otro, o el presidente de la asociación puede ser destituido. Necesitamos un sistema coherente y con garantías de futuro para todos.

¿Estaría de acuerdo y ve posible que se aplique un sobreprecio en las publicaciones para que el vendedor de prensa pueda llevarse un margen superior, tal y como se expone en el Informe Haddock?

La filosofía del sobreprecio la comparto al 100%. Me parece perfecta y creo que está bien documentada jurídicamente en el Informe Haddock, aunque veo muy difícil su aplicación, por culpa del ya mencionado quinto poder. Desde el final del régimen franquista se ha intentado regular el sector de la venta de prensa. Todos los gobiernos democráticos lo han intentado también, pero ha sido imposible. La prensa es lo que es.

¿Y si hablamos de aplicar esta medida en otro tipo de publicaciones ajenas al universo político como pueden ser las revistas dedicadas al cine, al hogar, a la música?

No lo van a permitir. En el momento en que lo haga una, lo han de hacer todas. ¿Por qué las revistas de cine sí y el Hola! no? Pues porque el Hola lo distribuye SGEL, que es poderosísima. La revista de cine la distribuye una empresa pequeña, que apenas cubres costes. O se aplica para todos o para ninguno. Aún así, todo el mal viene porque no hay una regulación. Ese es el problema de raíz.

¿Por qué la Comisión Nacional de la Defensa de la Competencia no establece prohibiciones en la distribución, para evitar casos como la exclusividad que tiene SGEL con la revista Hola!?

La Comisión en su día emitió un dictamen afirmando que esta situación era muy peculiar. Dijeron que casi podía considerarse una reducción de la libre competencia y que rozaba temas prohibidos por la ley de la defensa de la competencia. Hizo un llamamiento al Congreso de los Diputados para que regulara la situación del sector. Esta resolución existe desde hace 7 u 8 años, y no se le ha hecho caso. Por otra parte, ¿Hemos sido capaces de potenciar que otra empresa distribuya el Hola!? La respuesta es no.

 

Fernando Martín Corroto es abogado de una de las principales asociaciones de vendedores de prensa del sector y de la Confederación Nacional, nos atiende desde su despacho de Madrid y nos ofrece su visión profesional sobre un sector al que lleva ligado más de quince años. Dice que se siente identificado con la causa de los vendedores de prensa y lucha como uno más por regular la situación jurídica de uno de los sectores empresariales más particulares de España.

Javier López


 

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